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Cómo funciona una máquina fabricadora de hielo

maquinas fabricadoras de hielo

Las máquinas fabricadoras de hielo son equipos imprescindibles en diversos sectores, en especial, en la hostelería. Los negocios que precisan de elevadas cantidades de agua congelada tienen que recurrir a este tipo de dispositivos para asegurar su abastecimiento. Para dar respuesta a estas necesidades, en Igloo Refrigeración contamos con varios modelos de dispositivos para producir hielo. Se trata de máquinas con un alto rendimiento, capaces de generar esta materia prima en los volúmenes requeridos.

Los mecanismos son diferentes en función de la clase de hielo que produzcan. Aunque lo más habitual es crear hielo en cubitos, también hay máquinas fabricadoras de hielo en escamas, en placas, en tubos, fundente, etcétera. Y es que los distintos tipos de negocios precisan variedades diferentes. Por ejemplo, los cubitos son muy utilizados en bares y restaurantes, mientras que el hielo en escamas se asocia, normalmente, a la industria pesquera. Asimismo, esta tipología se encuadra en dos grandes grupos: hielo seco y húmedo. El primero se caracteriza porque se produce a partir de una operación de desprendimiento mecánico del hielo de una superficie de enfriamiento.

Por su parte, el hielo húmedo suele fabricarse con máquinas cuyo funcionamiento se basa en el descarchado para desprender esta materia. Este proceso derrite el hielo que está en contacto con la superficie de enfriamiento de forma parcial. A no ser que la temperatura baje de los cero grados centígrados, las superficies permanecen húmedas. El funcionamiento habitual de las máquinas fabricadoras de hielo consiste, en primer lugar, en el llenado del depósito de agua.

Es importante asegurarse de que el nivel de agua no supere el nivel del colector de hielo. Además, la mayoría de los modelos ofrecen la posibilidad de seleccionar el tamaño del hielo. El proceso de fabricación se inicia con el bombeo del agua desde el depósito hasta el evaporador, donde comienza a formarse el hielo.

Después, el recipiente que contiene el agua se inclina, lo que provoca que el hielo se desprenda. El depósito vuelve entonces a su posición inicial y, en ese momento, los trozos de agua congelada caen en la bandeja. Una proceso sencillo y rápido que permite a nuestros clientes contar con un abastecimiento de hielo constante.

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